Prólogo


Durante mucho tiempo después de su muerte, ocurrida el 30 de octubre de 2005, cada vez que me acordaba de Lito, sólo me salían frases hechas: que era un ser humano muy especial (y sí que lo era), que la vida después de su muerte ya no iba ser igual, (la vida nunca es igual, y menos cuando se muere un amigo), que su muerte era un sinsentido (¿alguna muerte tendrá sentido? ¡Algunas vidas no lo tienen!), que fue prematura (es verdad, pero para él, que no podía soportar la idea de su incipiente declinación física, su muerte quizás fue un deseo más fuerte que lo que él mismo se imaginó). Evidentemente si estas “frases” ya estaban “hechas”, yo no estaba lejos de lo que se suele sentir.


Pero para mí Lito se merecía mucho más que frases hechas. Tenía que hacerlas yo. Particularizarlo.

Con el tiempo se me fue instalando la idea de rendirle algún tipo de homenaje. Me sentía agradecida por haberlo conocido. Quería compartir lo que me acordaba de este tipo fantástico con los que quizás no habían tenido la suerte de conocerlo, o de conocerlo con tanta intimidad. Sabía que valía la pena. Además, un homenaje era una manera de compensar su eterno pedido de fundarle un “club de admiradoras”. Pedido que, por razones obvias, nunca cumplí.

Tuve la suerte de que me tomara como interlocutora durante varios años, desde 2002 en adelante, para realizar los “ejercicios diarios de práctica” de escritura. Tomando esos mails, escritos al pasar, con rapidez y mucha chispa, intenté rescatar su esencia.

Muchas veces dudé si darlos o no a conocer, ya que algunos son bastante íntimos, pero dos cosas me hicieron perseverar: el recuerdo de que mientras los íbamos mandando, yo le decía que teníamos que hacer un libro de humor con todos los mails, y él me decía “hacelo vos, yo tengo que escribir, corregir devoluciones, dar clases, jugar al tenis, y después no quiero hacer nada más”. El otro elemento fue su hijo Sebi, quien con el apoyo de su mamá, Carmen, leyó todo el material, y cuando nos volvimos a juntar dijeron: “publicalo, para los que lo conocíamos acá no hay nada nuevo, escribía como hablaba, y le decía todo lo que dice acá a cualquiera que quisiera escucharlo”.
Aprovecho para agradecer acá a Sebastián Espinosa, dulce y afectuoso hijo de Lito, sin cuya autorización para publicar todo esto, este blog no existiría.

A veces siento que sé todo sobre Lito, y luego, ejercitando la lógica y recordando que de sus cincuenta y pico años de vida sólo lo conocí los últimos cinco, me doy cuenta de que debo saber bastante poco. Seguramente tenía más intereses que compartía con otras personas a las que no tuve acceso.
De todos modos decidí que, aunque supiera poco de él, valía la pena publicarlo y compartirlo. Quizás esto estimule a otra gente que sepa más cosas de las que yo sé, a publicarlas también.

Puedo aseverar que fue un excelente amigo. Que era buena persona. Que era divertidísimo.
Que era un tipo muy responsable, puntual y cumplidor.
Que siempre estaba de buen humor, y levantando el ánimo a otros.
Que era, como él mismo reconocía, extremadamente chismoso, al punto que algunos lo apodaron “El informante”, cuestión que lo divertía muchísimo.
Que tenía sueños que lo sostenían, aun cuando sabía que nunca los iba a cumplir. Para poder conservarlos sólo los enunciaba, pero se negaba a profundizar, a describirlos, a mover un dedo para siquiera empezar a conseguirlos.
Que me sentí muy orgullosa cuando después de bastante tiempo de conocernos, dejó entrever al pasar que me había incorporado a lo que él llamaba “el círculo íntimo de mis afectos”.
Que antes de que nuestra relación se convirtiera en profunda amistad, supervisó mi primer guión que yo considero comercial, con una meticulosidad como si fuera propio, sin aceptar un centavo a cambio.
Y que una vez terminado, llamó a todos los productores que le parecían adecuados para que yo les diera a leer el guión. Y que en un encuentro de productores españoles y argentinos, peleó como un tigre contra una productora valenciana que quería que yo firmara una cesión de derechos temporaria sin dejar un adelanto de dinero, y peleó conmigo, que no me importaba firmar a cambio de una promesa, explicándome lo que significa “dignidad”.

Nuestra amistad comenzó a raíz de mi pedido a un amigo en común que nos presentara, ya que necesitaba supervisar un guión que había escrito y sentía que estaba “impresentable”. Lito me dio poca bola. No le interesaba el tema y le hinchaba “arreglar”. Prefería empezar uno nuevo antes que arreglar. Yo no pensaba tirar a la basura mi trabajo y tampoco tenía ninguna idea para uno nuevo. De todos modos la simpatía mutua hizo que al poco tiempo estuviéramos mandándonos “ejercicios de escritura”, en forma de mails, casi a diario.
Hasta que apareció “Bonita”.
Todo empezó cuando le pregunté qué hacía una minitanga rosa con los colores de Racing colgada de un clavito… de verdad, no quedaba bien esa “grasada” en la pared, teniendo en cuenta la sobriedad del resto del ambiente.
Así fue surgiendo la idea de la muñeca inflable, “Bonita”, y surgió una mujer que comenzó a fabricarlas ya que su marido, empresario, estaba comenzando a recriminar exceso de gastos. Las ideas fluían como agua y se empezó a poner divertido, hasta que un día me pidió seriamente que escribiera ese guión, y que empezara a fabricar esas muñecas, ya que él necesitaba una, justamente para ponerle la minitanga y pellizcarla sin que chistara en los partidos en que jugara Racing.

Los mails se dividieron en 2 carpetas: los de trabajo y los “ejercicios de escritura”. Por supuesto, para este homenaje, tomé los ejercicios de escritura , extraje los fragmentos que creo que más lo representan, los agrupé por temas y los titulé.

A partir de la idea de hacer el guión de "Bonita", una vez por semana al menos, teníamos reunión de trabajo.
Era bastante obsesivo con la puntualidad: odiaba esperar. Pero tampoco soportaba que llegara antes que él: decía que su barrio (Abasto) era tan trucho que podían llegar a violarme en la puerta de su casa a plena luz del sol mientras lo esperaba.
Si había algo que Lito detestaba era envejecer. Una vez que tuvimos más confianza, bajaba a abrirme, siempre con más sonrisa que cara, me hacía pasar rodeándome el hombro con el brazo, y con un movimiento me ubicaba frente al espejo que ocupaba toda la pared del pasillo y me decía: “Mirá… ¿no estamos divinos?” A lo cual yo contestaba ritualmente: “Cada día más pendejos”. Y subíamos, alegres después de semejante tirada de flores.
Pero volvamos al principio: hacía poco nos habían presentado y yo quería leer algo suyo: guión, telenovela… lo que fuere.
Le pedí, no sin cierto pudor, que me mandara algún trabajo por mail.
Me contestó que sólo lo haría si se lo pedía “por escrito” y “con afecto”.
Traté de ser creativa y le mandé como 6 ó 7 mails pidiéndole lo mismo desde diferentes tipos de mujer, en tono de fan.
Contestó: “Como ejercicio de escritura, excelente lo tuyo: convicción, humor, inteligencia, sensualidad, etc. Ahora… cuál sos de todas? Supongo que un mix, un poco de cada una: un poco licenciada, un poco camionera, un poco sofisticada, un poco nena y un poco mujer fatal come-hombres. Un poco de todo y MUCHO DE MENTIROSA (CARACTERISTICA IMPRESCINDIBLE Y FUNDAMENTAL DE TODO BUEN GUIONISTA)”.

Creo que esto último es la clave para leer toda la correspondencia. Lo que él llama “mucho de mentirosa” yo lo traduciría como absoluta falta de censura a la creatividad.
No sé si todas las anécdotas ni todas las pavadas cotidianas de las que hablábamos o escribíamos eran reales, o si empezaban siendo reales y terminaban siendo un poco guionadas, ni importa: lo que sí sé es que casi siempre eran desopilantes, que recibir un mail de él era una verdadera fiesta y que sabía generar en uno las ganas de ser al menos tan gracioso como él.
Pasó bastante tiempo hasta que me di cuenta de que el requisito de mandarle un mail afectuoso para recibir su material no era un intento de “levante” (me confundió lo de “con afecto”) sino una pequeña prueba para ver “quién” era la que pedía leer su material. Pequeña trampita, validísima.

¿Cuál de todos los personajes que aparecerán era Lito? Obvio, un mix de todos.
Profesor Titular de la Cátedra Guión de la Carrera de Diseño de Imagen y Sonido de la UBA, de la Escuela de Cinematografía de Eliseo Subiela; productor del largometraje "Para que el sol no se apague" (1978); guionista de largometrajes inolvidables: “Adiós Roberto”, “Los Crápulas”, “La Búsqueda”, “Almejas y Mejillones”, “El Polaquito”, “Nevar en Buenos Aires”, este último en coautoría.
Pisciano, asistente de cuatro veces por semana al gimnasio y dos veces por semana a tenis, ex fumador (también de pipa), fanático conductor de bicicleta, con la que se transportaba a todos lados, un negrito de los conventillos de La Boca, socio A de Argentores, hincha fanático de La Acadé, excelente anfitrión, excelente amigo, excelente narrador, histriónico, solidario, honesto, divertido y falsamente fanfarrón. Todos y cada uno de los adjetivos están plenamente justificados. Y puedo asegurar que en la mayoría de los casos, todas esas dudas discursivas, ¿O sí? ¿O no?, frases llenas de signos de interrogación, sólo acudían para hacer más desopilante el texto. Lito sabía bien lo que quería, y lo que no. Lo que estaba dispuesto a hacer y lo que no.
Los objetos que lo rodeaban en su inmenso monoambiente: en la entrada, la bici. En una biblioteca, foto de él (joven, fumando y con más pelo), foto de su novia y foto de su hijo. En el escritorio, compu, impresora, alguna amatista… El resto, normal, un futón, una mesa baja, una TV, una cama, un placard (escueto y ordenadísimo). La barra, increíble, una L de unos tres o cuatro metros por dos (“no te apoyes así en el ángulo que se va todo a la mierda”). Sobre ella, contra la pared, una bodeguita, un portarretrato con un personaje humorístico, anunciando que no era su culpa haber nacido “espinoseano” (de donde salió el título de este blog homenaje; gracias Dieguillo, cuando quieras podés hacer otra caricatura y la subimos al blog, ya que esa no la encontramos).
Detrás, la heladera (soda, gajos semiexprimidos de viejos limones). No almorzaba, sólo cenaba milanesas de soja al horno. Tomaba mate y terma Light. Alrededor de las seis de la tarde empezaba la hora del gin tonic. Y después no sé, pero me puedo imaginar, porque el Terma era solamente para temporadas de “desintoxicación”.
Eso sí: los domingos, gran raviolada para su mamá, su novia, su compañero de cátedra, la mamá de su hijo y su hijo, Sebi “Seboya” Espinosa, con quien compartía la preparación de la salsa. Y cuando había reunión de trabajo en su casa, gran picada: fiambres, quesos y vinos que según Lito “desaparecían a una velocidad pasmosa”.
En invierno la cocina estaba con todas las hornallas encendidas y una maceta dada vuelta sobre alguna, calentando increíblemente el enorme ambiente. Siempre un sahumerio, siempre alguna vela, siempre algunas piedras: su único dios era la “energía”.
Todo impecable. El termo con café para mí y el termo con agua para su mate. Mi tacita, en una bandeja, con una cucharita y en un platito, las dos variedades de alfajorcitos de maicena que descubrió que me gustaban y que compraba en la esquina. Lo increíble es que jamás probó uno, y si sobraban me los hacía llevar porque él no los iba a comer.
Todo rebosaba una pulcritud inenarrable (adjetivo que él usaba a menudo y me contagió). Todo limpio, todo guardado y ordenado.
Luego venía el pequeño pasillo de circulación que conducía al baño, que tenía otra pileta de lavar y una gran mesada de granito. El orden de ésta imitaba las góndolas de supermercado, pero en vez de haber diversidad de marcas, había un monopolio: CIF. Cif para todo. Todas las variedades de Cif estaban en esa mesada, y cuando tenía varios del mismo, los ordenaba en filas como soldaditos. No faltaba ninguno, y si Cif hubiera fabricado conservas de tomate o gaseosas, sé que Lito habría agrandado su lavadero para coleccionarlas y exhibirlas. Cada vez que aparecía una variedad nueva, me la hacía conocer, teórica y prácticamente. A veces con el jean arremangado, se arrodillaba, cepillo o trapo en mano, al mejor estilo Cenicienta, para mostrarme cómo dejaba sus pisos impecables "de verdad". Qué absurdo, a veces pienso si la caída y posterior golpe en la cabeza causante de su muerte, no habrán sido consecuencia de un resbalón por tanto brillo y limpieza. Y no me censuro en decirlo, ya que sé que esta ocurrencia le haría mucha gracia.

Otro tema sutil pero no por ello menos recurrente: su madre, Yolanda, que falleció tres años después que él, a los noventa y pico. La ironía cobraba ribetes woodyallenescos cuando se refería a ella.

Volviendo a este blog, el primer ítem iba a ser “Vida cotidiana”, pero tuvo que ser desplazado por “Los signos de puntuación” y “problemas con el universo tecnológico” debido a la cantidad de alusiones desopilantes a ellos, que no se entenderían sin este cambio de orden.
Iremos atravesando aspectos de su pensamiento sobre temas muy diversos y, casi sobre el final, encontraremos una muy graciosa mirada dedicada a lo que él llamaba su “comportamiento social”.
Finalmente concluiremos con todo tipo de consejos con los que me cuidaba.

Después de más de tres años de su muerte, ocurrida el 30 de octubre de 2005, siento que el paso del tiempo afortunadamente mitigó un poco el inmenso dolor inicial por la repentina pérdida.
Pero infelizmente también, el paso del tiempo ahondó la profundidad de su prolongada e irremediablemente eterna ausencia.
En otras palabras: lloro menos y lo añoro más.

14 comentarios:

Roberto Montini dijo...

Mirta, me pediste que entrara en el blog, y entré. Yo ya suponía a partir de ese momento que es lo que iba a pasar. Y pasó. Mixtura no impensada, de alegría, dolor, y melancolía.
En cualquier caso, la decisión de tu parte de crear este Blog es desde mi punto de vista, mas que acertada. No es un acto civil formal, ni una ceremonia litúrgica. Es un camino más próximo, más íntimo y cercano, y que incluso invoca las mismas reglas y conceptos, hasta los estilísticos, que Lito manejaba, y tienen que ver con su quehacer, incluso el doméstico. Notarás, que por momentos me resulta muy difícil hablar en tiempo pasado, o en todo caso, que esos tiempos se entremezclan, como si se "fundieran" en uno solo, y eso tiene su explicación.
Se siente, se siente de verdad, "que Lito está presente" a partir de este trabajo, y esta frase de tribuna futbolera y hasta racinguista (concedámosle este derecho), quizás debe ser el primer homenaje. Lito está con vos, conmigo, y con todos los que alguna vez lo conocimos y que podamos entrar en este sitio.
Seguramente todo esto no sirva demasiado, sin embargo para elaborar mi propio "duelo" con Lito, el personal, tal como lo aconsejan en forma casi dogmática como un acto de salud, los colegas psicólogos, pero en todo caso esto ya es parte de una decisión personal. No habrá de mi parte, duelo con Lito. Por eso, quizás, soy demasiado renuente y hasta exteriormente frío, a todo acto que pretendiera su "evocación", de un tiempo y de alguien "que fue", como creo que supe decirte en algún momento. Pero esto es, por lo menos, algo diferente.
En todo caso, el enfrentarme con este blog me impulsa al deseo de ir a tocar el timbre de Jean Jaurés al ... , piso 2, Dto 6, y decirle por el portero que se deje de joder, que termine con el juego de las escondidas, que baje y me abra, y después de una copa de whisky, o Gin Cola en su defecto, comenzar a contarle como están las cosas por acá en estos tiempos.

"Que no están tan mal ni bien como nos hacen creer, y que además, en lo que atañe a nuestras cuestiones personales y proyectos, hay más "éxitos" (si la palabra existe) que "fracasos" (si la palabra también tiene su lugar) porque, en cualquier caso, todo es parte de un camino incierto e inseguro, que nos lleva inexorablemente a un final sorpresivo, impensado pero finalmente contundente.
Le podría decir entonces, que si bien "Nevar en Buenos Aires", no se llevó un Oscar al guión, al menos tuvo su compensación con un premio en el 6to Festival de TANDIL como mejor Opera Prima, mejor actor (Favio Aste nos acompañó a "morir") y GUION. Y este premio lo recibí en ese humilde pero sentido Festival con la voz entrecortada y las piernas temblando. Efectivamente, no era un Oscar. Era muchísimo menos, pero era nuestro premio. El original lo tengo yo y hay una copia a tu disposición, por si acaso. Lo mejor, fue en todo caso la fiesta del final. Alcohol y algunos detalles más que no se deben decir ahora. Me imaginé en todo instante como lo hubieras pasado de bien.
Y también te diría, quizás para tu sorpresa, que hay una nueva tirada de "Había una vez... como escribir un guión", toda vez que la primera edición fue agotada. Hice algunas correcciones menores, en las que seguramente estarás de acuerdo, como casi siempre sucedía.
Y que la materia de Guión II en la U.B.A. sigue presente, muy que te pese. Con más de doscientos alumnos por cursada. Con algunos cambios (menores) en lo teórico y práctico, y obviamente, con la imposibilidad de cambiar la (tu) figurita difícil e insustituible. Pero Miguel, Daniel, Dieguillo, Conan y Carolina siguen acompañándome en la Cátedra haciendo fuerza para sostenerla. Ahí siento como un mandato personal, que, no sé hasta cuando se prolongará, pero en todo caso, es parte de MI homenaje PERSONAL hacia vos. Recuerdo cuando me decías que La Cátedra, era una de las cosas que "mejor te salieron" en tu vida.
Bueno, hay muchísimas noticias y chismes más para contar, pero ya, para una primera aproximación, se me ocurre que es bastante.
En todo caso, volvamos a agradecerle, vos y yo a Mirta, por este momento"

De verdad Mirta, gracias, un beso grande y te felicito por encontrar el "lugar" adecuado para este reencuentro con Lito.

Juli Laro dijo...

Cuando recibí tu llamado Mirta te dije que tu idea me parecía excelente y que Lito merecía esto y mucho más. Leí esta primer entrada y quise parar de leer para “administrar la información” algo en lo que Lito insistía tanto y que hoy entiendo que es la clave de un buen guión. Quiero degustar cada palabra de este blog porque lo que generaba Lito en vos creo que es muy parecido a lo que generaba en mi y en tanta gente que lo conoció. Lito era amor, un amor guaso, tierno, espiritual, limado, ocurrente, disparatado, jodón, fiestero, un amor de gin tonic y Cif.
Mientras iba leyendo esa descripción casi perfecta del monoambiente de Jean Jaures, (y todavía me pasa que cuando paso por esa Shell de la calle Corrientes, al que esté conmigo le comento “acá a unas cuadas vivía Lito”) e iba pensando si habías reparado en su obsesión por coleccionar Cif y al llegar a la cenicienta arrodillada me provocó una gran sonrisa, porque cuando lo visitaba siempre estaba repasando algo mientras hablaba de las virtudes de sus preciados líquidos desengrasantes, autobrillos, desodorantes y pulidores que no rayaban. Siempre me había llamado la atención su amor por Unilever y me hacia cagar de risa porque a mi también me gustaban esos productos. Aunque creo que era por toda la propaganda que él le hacía), recuerdo que me decía que lo único que les faltaba fabricar era el detergente, y a cambio él tomaba como válido el Ala, y hacia girar la etiqueta y me mostraba que también era de Unilever. Unos años después de que nos dejara apareció el detergente Cif con gelcito que aguantaba en la esponja por más tiempo. Recuerdo que cuando salió la primera publicidad pensé
– Puta!! si estuviese Lito que feliz sería de haber completado su colección de Cif.
Y fui y lo compré, y cada vez que lavaba los platos y comprobaba la efectividad del producto (porque cuando están en promoción siempre los productos son buenos, ya mas tarde vendría diluído) le dedicaba esa espuma a mi gran amigo-profesor Lito.

Haber leído este post me hizo recorrer una vez mas esa casa, ese monoambiente de Parati deco. Pude ver su bicicleta azul, sus asados en la Arno multichef y su barra enorme, lo vi a Lito peleando con su heladera Patrick que había dejado de funcionar y su consecuente desesperación por no poder enfriar su agua tónica y mucho menos fabricar cubitos. Vi su risa picarona, lo vi mirándose en ese espejo del palier, inflando su ego de latin lover misturado con un falso loser que dice que todo le sale mal. Lo recordé con sus bermudas playeras, sus patitas finitas y su camisa, siempre medio desabrochada para mostrar su pecho bronceado donde colgaba una cadenita de racing y un llamador de ángeles, como uno que yo también tenía y que comentábamos que eran para acudir cuando las ideas no llegaban.
Y también me vinieron sus frases, sus consejos de que invirtiera “mas horas culo” que confiara en mi talento, pero que no fuera vaga. Siempre me cagaba a pedos, pero a mi eso me servía, para mí Lito era mi mentor en la escritura, él fue el primero que me llamó de autora y desde ese entonces me lo creí y hoy me convertí en eso en una autora.
Me hubiese encantado regalarle mi primer libro “Luz, cámara, acepto” e invitarlo a la presentación. Con seguridad se lo hubiese dedicado. De todos modos en esa novela le hice dos pequeños homenajes: Al padre de la protagonista lo llamé Roberto sólo para que una frase pudiese escribir “Adiós a Roberto” y luego inventé un director de teatro llamado Tito Espinosa, distorsioné su nombre para no ser obvia pero se que donde esté él sabe que fue para él.
¿Qué más puedo decir? podría escribir horas sobre Lito porque realmente su aparición en mi vida y la oportunidad de aprender a enseñar guión junto a él en la escuela de Subiela, dio un punto de giro en mi carrera. Si hoy soy guionista y escritora es por él. Por su aliento por su fe en mi trabajo, por su paciencia y su onda incondicional.

Y así como Lito descubrió a Facundo Arana tocando el saxo en el subte línea B, dio vida a la autora que yo llevaba dentro y así surgió la escritora Julia Larotonda.

Gracias Lito

Carmen Limousin dijo...

Acompañó mi vida durante más de 30 años. Fue mi marido, el padre de mi hijo y mi mejor amigo.
Recuerdo que cuando el 9 de julio del 2007 empezó a nevar, pensé: este es Lito que nos está haciendo un guiño!!! Y sí, yo creo que desde donde esté nos sigue de cerca. Y debe estar muy contento con este blog porque siempre quiso tener un club de fans.
En cuanto a mi, lo extraño muchísimo y tengo tanto para agradecerle que podría esciribir un libro...pero no es lo mío. Por eso me alegra que otros, con más facilidad de palabra, digan lo que yo hubiera querido decir.
A él solo quiero decirle: gracias Lito y que tengas un buen viaje!!!!
Carmen

José (Pepe) Milei dijo...

Estimada Mirta,
Te felicito por la idea de recordar al distinguido miembro del "Club de los Braguetas" de los días jueves de la década del 80-90 y arquero del equipo de "papi-futbol". Espero encontrar fotos y poder agregarte algunas de las anecdotas que compartí con Lito. Seguramente Rubén Ariño, "Machín" Penas, Pablo Bruno y Fernando Castro podrán ser mas memoriosos que yo.
Un abrazo y nuevamente felicitaciones.

Mirta Ovsejevich dijo...

Pepe: Gracias por tu comentario. Fue toda una sorpresa encontrar estas palabras ya si bien no tenía datos tuyos,veo que felizmente te han pasado el nombre del blog. Espero que esto esté sucediendo con otros que le avisan a otros.
Ojalá encuentres fotos y anécdotas pero te aviso que no vienen solas, hay que buscarlas... y veo que en este blog por ahora todos andan con bastante fiaca.
Un abrazo y gracias nuevamente

Susana Espinosa dijo...

Mi hermano Lito…no conozco a nadie que pueda decir de su hermano lo que quisiera decir de Lito.

La vida nos separó siendo jovenes pero siempre Lito fue el hermano que me hacía sentir orgullosa de él. Su vida tan diferente a la mía me hacía verlo como alguien muy especial.

Siempre estuvo cerca a pesar de que no nos veíamos seguido debido a la distancia, él pensaba que mi vida estaba planificada y ordenada y yo pensaba que la él vivía era más interesante...Estuvo cerca en momentos difíciles para mí, aparecía en momentos de mucha felicidad, compartimos muchas cosas que nos tocaban de cerca a los dos, reimos mucho, nos enojamos también, cuando el tema central era nuestra madre. En el año 90 quise buscar a nuestro padre, hicimos mucho para encontrarlo, lo logramos, lo vimos, vivimos un momento sórdido y juntos decidimos que era otra epata que se cerraba para siempre.

Era un hermano que me abría la puerta de su edificio con los brazos en alto, saltando, con un sonrisa enorme y una alegría contagiosa. Era mi hermano pero me esperaba con una copa de champagne y una rosa!

Nos escribimos muchos e-mails, los suyos siempre cargados de mucho cariño para mi y mi tribu, como él decía. Adoraba a sus sobrinos, sus sobrinas eran las más lindas y sus “ídolas”como solía decir.

El me ayudó y me animó a escribir mis memorias, siendo él mismo parte de mi memoria. “Dejá que tus dedos recorran el teclado y divertite” me dijo.

Simpre tuvo un enorme respeto por mí, nunca ha tenido un comentario o alguna frase que él pensara que pudiera molestarme. Es como si me hubiera protegido de una parte de su personalidad. He leido muchos e-mails que escribió a amigas y he descubierto que no conocía ese aspecto.

Me dejó un hermoso recuerdo, un enorme amor que estará por siempre presente en mi vida. Está vivo en mi corazón, en mi memoria, en mi vida diaria ya que siempre hay un motivo para recordarlo. Y además, me dejó una familia que, aunque esté lejos geograficamente, está cerca porque quiero mucho a Sebi, mi sobrino y a Carmen, mi cuñada.

Gracias Lito por todo! Te quiero!!!

Kiko Tenenbaum dijo...

Recordar es mantener vivo

Si recordar es mantener vivo, nada más oportuno que el blog que nos acerca al mundo y las vivencias del querido Lito.

El afecto y sentimiento que evidencia el prólogo es la síntesis de lo que todos los que nos vinculamos con Lito reconocemos en él: su humor, su profundo sentido de la amistad, su ingenio y por sobre todo las ricas vivencias, que transmiten las lecturas de los mails que tan acertadamente seleccionaste.

La Lectura de algunos capítulos nos acercan a la mirada tierna y afectuosa que supo poner Lito en cada encuentro o texto con que nos deleitó. Es por eso que este blog tiene la fantástica virtud de mantener viva y presente la palabra y el gesto del amigo entrañable.

Creo que has tomado la iniciativa más sabia, que Lito se mantenga en nosotros con la frescura y el ingenio que fueron siempre sus mejores armas, el buen humor y su generosa amistad.

Por todo ello gracias y sigamos alimentando este blog con nuestros aportes y recuerdos.

P. Delguy dijo...

Mirta, gracias por este espacio, por compartir y dejar que compartamos, por invitarme a una aventura Espinosa de tanta intimidad.
Lei las palabras de Roberto y me emocionaron profundamente. Suscribo y subrayo la dificultad de hablar en pasado haciendonos cargo de una decision tan personal como la de no hacer un duelo. Mas alla de ser un hincha de Independiente desde el dia que naci (si, mi abuelo me hizo socio ese dia, que le voy a hacer), sumo mi voz desde aca al "Se siente, Lito esta presente".

Respondiendo a tu propuesta "una anecdota con Lito" quisera sumar una;
Alla por 1999, cuando curse la materia Guion I en la UBA, desarrolle los pasos previos y, posteriormente el primer acto, de un guion de largometraje como actividad de la catedra para el segundo cuatrimestre.
Como suele suceder, la historia, tenia muchos elementos sintetizados de mi vida personal. El guion lo corrigio el mismisimo Lito siguiendo desde el story line hasta la culminacion de 100 paginas. Y eso fue asi por que, gracias a que encontro algo que le llamo la atencion, no solo me invito a formar parte del equipo al año siguiente sino que fomento la escritura, bajo su tutoria, de los dos actos que quedaban fuera de la cursada.
El resultado fue en todo momento muy inspirador. Sus palabras, en cada devolucion, tenian la precision no solo de un escritor-docente con mucha experiencia sino de un hombre que habia vivido mucho aprendiendo de cada escena protagonizada.
Año 2000, siendo yo villano invitado de la catedra, me encontre (desafortunadamente) viviendo muchas de las situaciones que habia escrito en aquel guion del milenio anterior. Para mi sorpresa, lugares, acciones, lineas de dialogos y hasta musica de fondo se repitieron mas que lo que mi sorpresa toleraba.
Hasta que un dia, perdido y sin brujula, se me ocurrio. Fue entonces que cai en Jean Jeaures: "Lito haceme una devolucion como si yo fuese el personaje de esta historia" (que de hecho lo era, lo soy). Finalemte Don Espinosa se despacho en una gigante charla de la cual, aun hoy, sigo aprendiendo. Un aprendizaje que a veces es mas duro de lo que uno podria escribir. Una y otra vez refresco las palabras de quien estaba un par de plot points mas avanzado en la vida y me decia "seria mucho mas facil pero aburrido si simplemente fuesemos Riquete el del copete".

Mirta Ovsejevich dijo...

Gracias, Pedro, por tu comentario. No sólo es muy emotivo lo que escribís sino que además me hace sentir que valió la pena esta aventura medio loca de abrir este blog que bien hubiera podido llamarse "Espinosa íntimo".
De lo que no quedan dudas es de la ENTREGA DESINTERESADA de Lito hacia todos los que en algún momento nos acercamos a él pidiendo ayuda. Y ese aliento (hoy se dice "onda", pero es más que eso) que le ponía a todo y que te daba ganas de seguir adelante.
Ahora... Riquete el del copete... también lo mencionó en un mail que me mandó pero nunca me contó la historia... De qué se trata? Alguien me lo podría contar? Ahhh... lo que yo hubiera dado por ser alumna regular de Lito...parece que se divertían mucho, y encima aprendían un tocazo.
Nuevamente gracias Pedro, y hasta cualquier momento.

Patricia March dijo...

Hola Mirta te felicito por el blog está muy lindo, leyendo algunos de tus mails (como vos sabés yo edité un libro dentro del cual hay un capítulo que consiste en intercambio de e mails entre Lito y yo) caí en la cuenta que la mejor manera de conocer a Lito "personalmente" fue a través de sus correos (valga la paradoja) y a ese respecto la ausencia de Lito se hace muy dura, lo extraño tanto....!!!!!!"

Mirta Ovsejevich dijo...

Gracias Patricia. También leí tu libro y me divertí mucho, especialmente al comprobar que a todas nos decía más o menos lo mismo, jaja...
Y sí,respecto de su ausencia y a pesar de la hinchada "se siente...Lito está presente", la verdad es que dejó un vacío insoportable. Te mando un abrazo.

Anónimo dijo...

Llegue a este blog casi de casualidad, en realidad no lo se, porque en el fodo estaba buscando conseguir mas informacion sobre "Lito", mi profesor. Mi nombre es Bárbara, y a pesar de que fui solo una alumna, siento que sus palabras, sus correcciones y su empuje me dieron la valentia sufiente para darme cuenta que tenia una pequeña escritora en mi. Hoy, ya recibida de diseñadora de imagen y sonido, puedo decir que aquel profesor que hacia sentir las clases como una cena entre amigos, sigue presente en cada personaje e historia que escribo.

Pasaran los años, pero seguis presente.
Me diste 2 consejos notables: lleva siempre un anotador en la cartera y dedica muchas horas culo a tus proyectos. Gracias.

Anónimo dijo...

Llegue a este blog casi de casualidad, en realidad no lo se, porque en el fodo estaba buscando conseguir mas informacion sobre "Lito", mi profesor. Mi nombre es Bárbara, y a pesar de que fui solo una alumna, siento que sus palabras, sus correcciones y su empuje me dieron la valentia sufiente para darme cuenta que tenia una pequeña escritora en mi. Hoy, ya recibida de diseñadora de imagen y sonido, puedo decir que aquel profesor que hacia sentir las clases como una cena entre amigos, sigue presente en cada personaje e historia que escribo.

Pasaran los años, pero seguis presente.
Me diste 2 consejos notables: lleva siempre un anotador en la cartera y dedica muchas horas culo a tus proyectos. Gracias.

Anónimo dijo...

INSERT